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  • Foto del escritorChina Camarena

8M: Carta a la niña que fui; espejo de lo que soy

China Camarena


Hace dos años le escribí una carta al machismo. A ese monstruo sistémico que tanto tiempo lleva arrasando con vidas, almas y calmas. Estuve todo el 2022 ausente de ésta mi pasión, con muchas ganas de gritar en papel pero, irónicamente, con poco tiempo de hacerlo.


Conforme vi que el 8M se acercaba, supe que tenía que hacer lo que fuese para hallar ese tiempo, para regresar a inmortalizar estas causas y demandas que no son mías, son de todas.


Sabía que debía regresar, un año más, a exigir lo mismo que exigimos el año pasado y el anterior, con la convicción de que lejos de ser una batalla perdida, sea una batalla vigente con una multitud de guerreras -nosotras- dispuestas a pelear.


Reflexionado acerca de cómo quería transmitir este año mi sentir en torno a la lucha que hoy asumimos y que pide la reivindicación de nuestros derechos en todos los ámbitos, clama justicia, implora el cese de violencia y busca tirar el patriarcado, decidí que era momento de escribirme una carta.


Un texto dirigido a mi ‘yo’ del pasado, una pequeña que aunque no coexistió con mi ‘yo’ presente, habita el mismo cuerpo y espíritu. Aquí voy.



Querida Pandy,


Hoy me dirijo a ti con ese nombre porque sé que es como te dicen tu papás y es el nombre que, de algún modo, siempre te ha hecho sentir en casa. Sé que debes preguntarte cómo vamos, si hemos cumplido todo lo que ahora soñamos, y prometo que te lo diré, pero antes quiero contarte de algo que en este momento de tu vida no sabes y que nos causará problemas algunos años después.


Hoy tú eres una niña tierna, algo tímida (pero se te quitará en cuestión de nada), alegre con la gente de tu confianza, ocurrente y muy, muy inteligente. Sacas 10 en cada materia, te dan todos los diplomas de la escuela y tienes un grupo de amigas con el que te la pasas inventando bailes, viendo películas, jugando a las Chicas Superpoderosas, y otras cosas que te hacen sonreír.


Te encanta comer todos los productos Marinela que existen, en especial los Submarinos y las Triki Trakes (la gente te molestará por eso pero no les hagas caso). Adoras llevar una torta enorme de lunch, de esas a las que tu papá y tu mamá le ponen todo lo que encuentran en el refri; te fascina cenar algo dulce, algo salado, y sí, rematarlo con una lechita.


Yo sé que somos felices así, con nuestra barriguita abultada, nuestras piernas rechonchas y nuestros cachetes que todos quieren apachurrar. Pero, desafortunadamente, nacimos en un mundo en el que eso no se ve “bonito”.


Crecerás y verás cómo mientras tú buscas a tu príncipe azul, todos los que crees candidatos te voltearán la cara porque no luces como princesa, aunque sé que para ti somos Blanca Nieves y Aurora al mismo tiempo.


Llegaremos a odiar muchas cosas de nuestro cuerpo, incluso esa nariz chata que hoy para ti es perfecta porque es como la de tu papá y la de tu Abu Hilario. No la odies, no te odies, tú estás bien como estás aunque los estereotipos -y algunas personas- te digan lo contrario.


Poco a poco notarás que ese mundo de fantasía y diversión que tus papás y tu familia amorosamente construyeron para ti, se desmorona. Y no por culpa de ellos, sino porque se vuelve insostenible seguir ocultándote la realidad que te espera por haber nacido mujer en este país que hoy tanto amas.


Pronto experimentarás lo que es el miedo. El miedo a salir de noche, el miedo a caminar con tus amigas en un centro comercial, el miedo a “enseñar de más”. Entenderás que las personas en las que se puede confiar son pocas y que, por alguna razón, tu cuerpo llama la atención.


Y no porque seas el estereotipo de ‘cuerpazo’ ni porque tengas rostro de modelo, sino porque algo en la piel que muestras, algo en ese vestido o en ese escote, algo, parece llamar la atención de todo menos de la gran historia de amor que buscas.


Tendrás que irte con cuidado porque habrá personas que querrán hacerte daño, otras que lo intentarán y unas más que sí lo lograrán. Sí, lamentablemente no saldremos ilesas de la nociva cultura que ha hecho que el consentimiento sea sólo un concepto y que, por tanto, algunos hombres se conviertan en machos.


Habrán momentos que te marcarán, que te harán sentir culpable, que te harán cuestionarte todo lo que sabes y crees, y que te sumergirán en un proceso de dolor, frustración, vulnerabilidad e incertidumbre. Desearía podértelo ahorrar.


¿Pero sabes qué, Pandy? A pesar de ésta, una lucha que abrazarás con todas tu alma y que posiblemente heredaremos a nuestra(s) hija(s), no todo es malo. La causa quema pero las alternativas son bálsamo.


Aunque sientas que tus alas se caen a pedazos, sabrás usar tu magia para volar sin ellas y sí, llegarás a tocar el cielo. Encontrarás que elegiste bien a tu gente, a tu tribu, a tus mujeres. Todas ellas son reflejo de los principios que más valoras y son motivo para mantenerte en pie, para seguir caminando por las calles y denunciando lo que quieres que cambie.


Aprovecha cada minuto con tu familia y agradécela siempre. Te darás cuenta que tuviste la fortuna de crecer rodeada de personas que te demostrarán que el machismo es una elección, y que el valor que se requiere para perseguir tus sueños, lo llevas en la sangre.


No podrías tener mejores ejemplos de mujeres que todas las que estuvieron contigo desde que naciste y todas las que fuiste encontrando en el camino y que hoy permanecen.


Y sí, aunque eventualmente te deshiciste de la idea, más por resignación que por elección, también encontraste al amor de tu vida. No es un príncipe azul como el que hoy anhelas, es mucho, muchísimo mejor. Es el hombre con el corazón más grande y la luz más brillante y contagiosa del mundo.


Así que por esa parte, no te preocupes, mientras sigas siendo fiel a quien eres y no dejes que nada ni nadie apague tu sonrisa, tu humor tan desenfadado, tu calidez, tu bondad y tu intensidad, verás que hallarás a quien sepa valorarte por eso, quererte con tus defectos y que incluso te llamará “preciosa” cuando te acabes de levantar.


Quizás en este momento los 8 de marzo te pasen desapercibidos y sean un día más en Primaria, pero con el tiempo verás que esto cambiará.


Primero se convertirán en un pretexto para que te feliciten por “haber nacido mujer” algo que en su momento no te generará ninguna queja.


Sin embargo, año con año encontrarás que esta fecha no tiene un ápice de celebración, sino que su fondo es una lucha de la que tú naciste parte.


Al principio hablarás por otras, luego por ti; encontrarás que, desde que despiertas, te sientes rara, tienes emociones que te sacuden y recuerdos que te erizan, pero quédate tranquila porque en ninguna de estas facetas se ausentan nuestra fuerza y valentía.


Abrázate mucho y quiérete mucho Pandy, te prometo que a pesar de todo eso que en el camino te hará tropezar y que, repito, jamás será culpa tuya, encontrarás la manera de seguir siendo sonriendo, bailando, volando…siendo. Gracias por darnos la infancia más feliz de todas y por nunca avergonzarte de tener un poco de crema de Submarino en la cara.


Espero que cuando crezcas, aún viendo los errores que cometeremos y las flaquezas que tendremos, te sientas orgullosa de cómo logramos convertir cada herida en cicatriz, cada amargo momento en causa, cada amiga en hermana y aliada, y cada silencio en un grito que representa a todas las mujeres que te inspiran, a las que te rodean, a las que no conoces y, sobre todo, a las que ya no están.


PD. La sororidad será una palabra que tomarás y que, por suerte, nunca, nunca soltarás.

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